México es una tierra de diversidad sorprendente, donde los turistas son
recibidos con un sentido de hospitalidad y apertura que solo México ofrece. Ser
un destino gayfriendly implica tener una “zona” donde la comunidad pueda pasear,
sino también la disposición de salir a cualquier sitio de la ciudad con la
libertad de tomar de la mano a tu pareja y desde luego, con la posibilidad de
llegar a un hotel y pedir una habitación para dos, sin ningún problema.
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